¡Bienvenidos a una nueva entrada!
El pasado
mes de septiembre tuve la oportunidad de pasar unos días en Suecia, y como no,
mi canon siempre en la maleta. Pero, ¿por qué Suecia? Buena pregunta:
viajé unos 5000 kilómetros para visitar a una amiga (a la cual agradezco
enormemente la acogida en su residencia) que está estudiando de Erasmus este
semestre.
En esta
entrada quiero enseñar algunas fotos que he podido hacer en dos sitios: Uppsala
y Estocolmo. Y bueno, ya que estamos, algunas de la escala que tuve que hacer
en Barcelona. ¿Escala? Pues sí, coger un vuelo directo desde Canarias a un país
nórdico se salía de mi presupuesto, por lo tanto, mi primera parada fue
Barcelona.
Tras ocho horas de espera en El Prat, llegó la hora de viajar a Estocolmo.
Vamos a lo que realmente interesa
en este blog: ¡Las fotos!
Después de cinco horas de avión y del cambio de dinero (de
€ a SEK) en el aeropuerto, una hora en guagua y…
La temperatura fue agradable la mayoría de los días, pero la lluvia y el frío se hicieron notar los dos últimos.
Catedral de Uppsala
Uppsala tiene lugares encantadores, pero nada en comparación con el Lago
Ekoln, situado a unos veinte kilómetros del Centro. Como canaria que soy,
pueden imaginarse mi reacción al ver por primera vez un lago.
Si tuviera que definir
Suecia en una palabra, sería “naturaleza”
Estocolmo
Gracias al tren que conecta las dos
ciudades, pude disfrutar un día de los magníficos rincones de Estocolmo, ciudad
rodeada por el Mar Báltico.
Después
de ocho días dio comienzo la vuelta a casa, pero no sin antes visitar el centro
de Barcelona (en la visita anterior solo estuve en El Prat y lo que pude ver
fueron las vistas del trayecto de la T2 a la T1).
Después de pasar la noche en un
hostal, disfruté de unas horas visitando Barcelona mapa arriba mapa abajo. En
realidad fue muy poco tiempo para tantas cosas que me hubiera gustado ver.
Lo que realmente tuvo prioridad en mi corta estancia en la
ciudad, fue visitar La Sagrada Familia, obra que estudié en la asignatura
“Historia del Arte” en bachiller.
Vuelta a casa
Después de nueve días intensos la vuelta a casa es
agradable. Atrás quedan personas, momentos, experiencias
y fotos.
Por último he de admitir que una de las cosas que más echo de menos de Suecia son los dulces... y las albóndigas.
¡Hasta la próxima!










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